Agencia de comunicación en Valladolid · Desde 2021

Agencia de comunicación en Valladolid:
cada parte la lleva quien sabe de ella

No cogemos proyectos que van a salir mal ni bajamos el precio para llevarnos uno. A cambio, lo que aceptamos sale: el primer cliente que entró por la puerta en 2021 sigue con nosotros, decenas de proyectos después.

Lo que sí nos parece un argumento

2021
Nuestro primer cliente entró ese año y sigue con nosotros. Decenas de proyectos por medio y ni un concurso.
25-30
Cuentas en trabajo recurrente cada mes. No vivimos de encargos sueltos.
8
Sectores en los que nos movemos con soltura: construcción, hostelería, bodegas, clínicas, comercio, agroalimentario, turismo e instituciones.
4
Programas propios en producción, usados cada día por empresas reales. No una demo: software que factura.
1
Interlocutor y una factura. Estrategia, diseño, cámara, dron y código bajo el mismo techo.

Una agencia de comunicación que además desarrolla software

Esta es la parte que conviene explicar bien, porque no va de saber teclear código.

Va de traducir un negocio a una arquitectura. Sentarse con alguien, entender cómo trabaja de verdad, dónde se le va el tiempo y dónde se le va el dinero, y convertir eso en algo que un equipo técnico pueda construir sin ambigüedades.

De ahí salen los cuatro programas que tenemos hoy en producción: no de una idea bonita en una pizarra, sino de un problema concreto que alguien nos contó sentado enfrente.

El desarrollo lo llevamos con equipo propio y con las empresas con las que tenemos convenio, siempre bajo nuestra dirección. Para ti eso significa un solo interlocutor y un solo responsable: nosotros. No vas a tener que hacer de intermediario entre tu agencia y tu programador.

Antes de escribir una línea de código,
entender el negocio.

Por eso lo primero que hacemos no es abrir un editor de código, sino sentarnos contigo a entender cómo trabajas de verdad, dónde pierdes tiempo y dónde pierdes dinero.

Qué no hacemos

Lo del titular iba en serio. Hay dos encargos que rechazamos siempre, y los dos nos han costado dinero.

Proyectos que van a salir mal

Si vemos que el planteamiento no se sostiene, lo decimos antes de empezar, aunque eso signifique perder el encargo. Preferimos una conversación incómoda al principio a un cliente enfadado a mitad de proyecto.

Precios ajustados hasta que entren

Si el presupuesto no da para hacerlo bien, no lo hacemos. Bajar la cifra hasta que encaje solo tiene un final posible: un trabajo peor del que prometimos y un cliente que no repite.

Las dos decisiones nos han costado proyectos. Ninguna de las dos nos ha costado un cliente.

Usamos inteligencia artificial, y lo decimos

No como reclamo. Como herramienta de trabajo.

La usamos para desarrollar más rápido, para leer y clasificar documentos y para automatizar lo que antes se hacía a mano. En GastroGestión, por ejemplo, lee las facturas de proveedor y las convierte en datos sin que nadie las teclee.

Lo que eso significa para ti es simple: entregamos en semanas cosas que antes eran meses, y podemos meternos en proyectos que hace tres años habrían sido inabordables para una empresa de nuestro tamaño. El criterio sigue siendo humano; la parte mecánica, no.

[ IMAGEN A PANTALLA COMPLETA — cámara con estabilizador o dron en pleno trabajo, manos y equipo, SIN caras reconocibles. Horizontal ]

De dónde viene Atresmarketing

Tres cosas explican cómo trabajamos hoy. Ninguna de las tres sale de un máster de marketing.

Éramos tres. El nombre se quedó.

Atresmarketing arrancó el 11 de enero de 2021 con tres nombres detrás: uno ponía el trabajo y dos ponían el capital. De ahí sale el nombre.

Hoy la empresa tiene un solo propietario —se compró la parte de los socios capitalistas—, pero el nombre se quedó. Cambiarlo habría sido borrar de dónde viene.

De un turno de bar a una arquitectura de software

Antes de esto hubo hostelería, que es donde se aprende de verdad qué es un cliente enfadado y un servicio que se cae en hora punta. Después, responsable de turno en Carrefour, organizando personas y procesos con la tienda llena. Y después, comunicación en una distribuidora de bricolaje, dando soporte a las marcas con las que trabajaba.

Parece un recorrido raro para acabar montando una agencia. Es justo al revés: por eso entendemos negocios antes que campañas.

El primer cliente entró por una puerta que nos abrieron

A la Cámara de Contratistas de Castilla y León no llegamos ganando un concurso. Llegamos porque alguien nos facilitó la entrada, caímos en gracia y nos quedamos.

Eso fue en 2021. Hoy siguen siendo uno de nuestros clientes más importantes, con decenas de proyectos por medio. Lo contamos porque explica cómo trabajamos: entramos por algo pequeño y nos quedamos años.

Preguntas frecuentes

¿Desde cuándo existe Atresmarketing?

Desde el 11 de enero de 2021. Nació en Valladolid y hoy trabaja para clientes de toda Castilla y León y de fuera.

¿Por qué se llama Atresmarketing?

Porque al principio eran tres socios: uno que ponía el trabajo y dos que ponían el capital. Hoy la empresa tiene un solo propietario, pero el nombre se mantuvo.

¿Qué tamaño tiene la agencia?

Equipo propio en Valladolid, más una red de colaboradores y convenios con empresas de desarrollo que se activan según lo que pida cada proyecto. La capacidad se ajusta al encargo: no te sobra estructura ni te falta gente.

¿Trabajáis solo con empresas de Valladolid?

No. Trabajamos en toda Castilla y León y también fuera. Casi todo se lleva en remoto: solo la grabación, la fotografía y algunas reuniones exigen presencia.

¿Qué proyectos rechazáis?

Los que van a salir mal y los que no tienen presupuesto suficiente para hacerse bien. No ajustamos el precio hasta que entre.

Proyectos recientes

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