Rehacer la identidad de una empresa que ya funciona es más difícil que crear una desde cero.

Cuando no hay nada, no hay nada que romper. Cuando hay clientes, diez delegaciones, vehículos rotulados y años de reconocimiento, cada cambio tiene un coste: el de la gente que te reconocía por lo anterior.

En Evans hicimos la actualización completa: logotipo, isotipo, icono y paleta nuevos.

Por qué se rehace una identidad

Casi nunca porque la anterior sea fea. Se rehace porque la empresa ha cambiado y la marca se ha quedado atrás.

Evans no es lo que era: opera en diez delegaciones repartidas por España, vende además de alquilar, y sus clientes reservan desde el móvil y entran a un área privada a gestionar sus pagos. Una identidad pensada para otra escala se nota, y se nota justo donde más duele: al lado de la competencia.

Las cuatro piezas y para qué sirve cada una

Y aquí el trabajo es escuchar

Un rediseño de marca no lo firma una agencia en un despacho. Lo tiene que sentir suyo quien lleva la empresa, porque es quien va a defenderlo delante de su equipo y de sus clientes.

Nuestro trabajo es entender el gusto y la ambición del cliente, traducir eso a un sistema que aguante en todos los soportes, y decir cuándo una preferencia va a dar problemas en la práctica. Que es distinto de imponer.

Lo que se lleva de aquí una empresa que se plantea rehacer su marca

Si tu empresa ha crecido y tu marca sigue siendo la del primer año, el problema no es la estética: es que estás pareciendo más pequeño de lo que eres.

Y eso se paga en la mesa donde te comparan con otro.

¡Te llamamos!