Línea de identidad corporativa para la gama de apicosmética de setentaynueve: sistema visual propio, diseño de packaging y soportes, sin romper con la marca de miel de la que nace.

Una marca de miel premiada que saca una línea de cosmética tiene un problema bonito.
Si la cosmética se parece demasiado a los tarros, parece un subproducto. Si se aleja demasiado, pierde justo lo que la hace creíble: que sale de una colmena de verdad, en Tiedra, de gente que lleva años haciendo miel.
Ese era el encargo en apicosmética: identidad propia sin orfandad.
Conviene decirlo porque se confunde a menudo. Una web se puede juzgar con datos —tráfico, ventas, posiciones—. Una identidad, no. Una identidad se juzga por si encaja con la marca y con quien la lleva.
Y ahí el trabajo no es imponer un criterio propio: es entender el gusto del cliente, entender su producto y su público, y encontrar el punto donde las tres cosas coinciden. Un diseño excelente que el cliente no siente suyo no se usa, y una identidad que no se usa no existe.

Tipografías, paleta, tratamiento de imagen y reglas de composición. Un sistema es lo que permite que mañana salga un producto nuevo y siga pareciendo de la misma familia sin volver a llamarnos.
En cosmética el envase es el producto hasta que alguien lo abre. Se decide en el lineal, en una tienda pequeña o en una foto de móvil, en dos segundos y sin nadie explicando nada.
Hay que resolver a la vez la parte que emociona —qué transmite— y la que obliga: legibilidad en superficies pequeñas y curvas, información legal obligatoria, y que sea imprimible sin que el resultado se parezca solo de lejos a la pantalla.
Todo lo que rodea al producto y suele improvisarse: etiquetas, materiales de punto de venta, aplicaciones para ferias y redes. Es la parte menos glamurosa y la que más rompe una identidad cuando falta, porque cada pieza suelta se acaba haciendo de cualquier manera.
Si tu marca principal funciona y vas a sacar una línea nueva, no la disfraces de la anterior ni la conviertas en una marca desconocida.
Lo que hace falta es un sistema con parentesco: que se vea de dónde viene y que pueda crecer sola.
Te llamamos, vemos cómo facturas hoy y te lo dejamos montado. Sin permanencia.
Te contestamos en 24-48 h. Una persona, no un correo automático.