Con La Bahía se ve entero lo que significa que una agencia además desarrolle software.

Empezamos por lo de siempre —redes sociales y una landing— y acabamos siendo el sitio desde el que se gestiona el restaurante.

Primero, lo visible

Gestión de redes y una landing page. En hostelería una landing bien hecha rinde más que una web de diez páginas: el cliente que la abre quiere resolver tres cosas —qué se come, dónde está y cómo reservar— y todo lo demás le estorba.

Y después, lo que de verdad cambia el negocio

La Bahía usa GastroGestión, uno de nuestros programas propios, para llevar el local íntegramente: compras, escandallos, control del día a día y toda la parte que no se ve desde la sala.

Aquí conviene ser claro con lo que eso significa. La mayoría de los restaurantes llevan las compras en papel, en un cuaderno o en la cabeza del encargado. Y funciona… hasta que hay que saber cuánto cuesta de verdad un plato, por qué el margen de este mes no cuadra o qué proveedor ha subido precios sin avisar.

Ese es el momento en que un negocio de hostelería descubre que su problema nunca fue vender más.

Y las reservas, conectadas a la web

GastroGestión tiene una integración para la web, y La Bahía la usa: las reservas entran desde internet y aterrizan en el mismo sistema donde se lleva todo lo demás.

Eso quita el problema clásico de la hostelería digital: la reserva que entra por un sitio, el teléfono que suena por otro y el cuaderno de mesas que solo entiende una persona.

Por qué este caso nos representa

Porque enseña el recorrido completo. Un cliente entra por redes sociales, que es la puerta más habitual, y termina apoyándose en un programa nuestro para operar su negocio.

Ninguna agencia de comunicación puede hacer la segunda parte. Y ninguna empresa de software habría llegado ahí, porque no habría entrado por la primera.

Lo que se lleva de aquí un restaurante

Si llenas el local y aun así no te salen los números, el problema no está en el marketing. Está en las compras, en los escandallos y en no saber a tiempo qué te cuesta cada plato.

Y eso no se arregla con más publicaciones.

¡Te llamamos!