Jornada de grabación para Bodegas Diez Siglos con dron y cámara: plano aéreo del viñedo, vídeo y fotografía de bodega para alimentar web, redes y material comercial.
Una bodega vende un vino, pero convence con un sitio.
El consumidor que paga por encima del lineal no está comprando solo lo que hay en la botella: está comprando de dónde viene. Y eso, contado en texto, no llega. Hay que enseñarlo.
En Bodegas Diez Siglos hicimos una jornada de grabación completa: dron, vídeo y fotografía.
Desde el suelo, un viñedo es una fila de cepas. Puede ser bonito, pero es lo mismo que se ve en cualquier foto de stock de cualquier denominación de origen.
Desde el aire es otra cosa: se ve la extensión, el trazado de las calles, cómo se apoya en el terreno y dónde acaba. Ahí es donde una bodega deja de decir «tenemos viñedo propio» y pasa a demostrarlo en dos segundos.
Esa es la única razón por la que merece la pena subir un dron: porque hay algo que desde el suelo no se ve.
Lo importante de plantearlo como jornada y no como tres encargos sueltos: se paga un desplazamiento, un montaje y una luz. Volver otro día a hacer las fotos cuesta casi lo mismo que el primer día.
Volar un dron no es sacar un aparato de la caja. Hay habilitación, seguro de responsabilidad civil y unas reglas de espacio aéreo que no se negocian.
Lo decimos porque en el sector se vuela mucho sin nada de eso, y el problema no aparece hasta que aparece.
Si tu producto nace en un sitio que merece verse, el material audiovisual no es un gasto de marketing: es el argumento de venta que no puedes poner por escrito.
Y si lo vas a hacer, hazlo en un día y con todo: aéreo, vídeo y foto. Sale más barato y sale coherente, que es lo que no se consigue juntando piezas de tres momentos distintos.
Te llamamos, vemos cómo facturas hoy y te lo dejamos montado. Sin permanencia.
Te contestamos en 24-48 h. Una persona, no un correo automático.